viernes, 22 de agosto de 2008

¿Y dónde quedó mi USB?

Sucedió de nuevo: pierden USB en Inglaterra con información confidencial de todos los prisioneros del Reino Unido. Para variar, la culpa es de un contratista y ahora andan por ahí los nombres, fechas de nacimiento y otros datos más relacionados a las sentencias de los prisioneros.

 

 

Y aún siendo información de convictos, finalmente demuestra una vez más el "cuidado" con que se pueden llegar a tratar los datos. Ya las historias de laptops perdidas con información confidencial se ha vuelto algo rutinario, y con la capacidad de los USB (4 GB, 8 GB, etc.), ahora parece que la tendencia será perder este tipo de dispositivos donde pueden caber bases de datos enteras. Y esperen a que los discos duros externos bajen aún más de precio.

 

 

Las protecciones tradicionales (antivirus, firewall, antispam) no van a evitar que un empleado o contratista copie información en un USB. ¿Cuánta información valiosa (y en claro) andará por los bolsillos de empleados de empresas, contratistas y gobiernos?

 

 

No seamos parte de la estadística. Por cierto, los dejo porque debo ir a buscar mi USB; hubiera jurado que lo traía conmigo...

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