domingo, 5 de septiembre de 2010

Tomando el Control de tu Automóvil



¿Qué nos viene a la mente cuando pensamos en autos? Una hermosa carrocería con un color llamativo, llantas con rines vistosos y un motor que ruge cuando apenas pisamos el acelerador. Creo que a nadie nos cruza la idea de computadoras, sensores y procesadores, cierto?

Los viejos tiempos. El Modelo T, creado por Henry Ford, era puramente mecánico, cero computadoras. Nada de circuitos, sólo motor. Hasta autos como por ejemplo los vochos todavía son autos autos y tienes que saber solamente cómo arreglar un motor para ponerlo en marcha de nuevo. Una banda por aquí, una bujía por allá, un distribuidor y volilá!

Hoy todo ha cambiado. La vida de la mayoría de los autos de reciente fabricación es regida por las nuevas tecnologías. Este mismo año tuve problemas con mi auto. Fue “la computadora”. Todo empezó con la falla del tacómetro para terminar con jaloneos inexplicables al acelerar. “Son las bujías güero”, me llegaron a decir; y yo feliz porque el costo de reposición era muy razonable. Pero no, de hecho resultó ser “la computadora” y me insistieron “Esto es el principio, si no la cambia, pues un día igual y ni prende”. Sí, tuve que cambiar “la computadora”.

En fin. Entremos en materia. Desde el 2008, los autos en EUA deben de traer ya sensores en las llantas para que manden datos de su presión a la ECU del automóvil (Electronic Control Unit). Al estar en constante movimiento, lo más fácil es transmitir esta información inalámbricamente. Y bueno, aquí mismo podríamos acabar este post porque ya sabes cómo acaba la historia.

La información que mandan las llantas viaja sin cifrar, es decir, en claro. La señal se puede recibir hasta a 40 metros de distancia de cada llanta. Cada 90 segundos el sensor de la llanta manda un “ping” al ECU para informar el nivel de la presión.

Estarás pensando “¿Y eso qué?”. Un grupo de investigadores descubrió que puedes enviar información falsa al ECU, sustituyendo la que mandan las llantas. Lo anterior crea una “confusión” del ECU que a su vez “vuelve loco” al tablero que ve el conductor. Es posible “crashear” el ECU y a veces ni con un reboot es suficiente para componerlo.

Lo anterior se logra enviando repetidamente información de “baja presión” o datos de presión fuera del rango lógico.

Otro vector es que si yo sé el ID de los sensores de tus llantas, podría poner rastreadores en ciertas ubicaciones para saber cuando llegas a un lugar (clubes nocturnos, reuniones políticas, etc.).

¿Nos debemos preocupar por los sensores de presión en las llantas? ¿Volver a los caballos? ¿Comprar autos antiguos para no ser hackeados? No, no lo vamos a hacer. El punto que no hay que perder de vista es la incorporación de tecnología en artículos de uso cotidiano -como los autos- sin que muchas veces se tenga en cuenta su seguridad.

Este mismo año se llegaron a demostrar inseguridades en los autos mucho más peligrosas (que esta de la presión de las llantas) donde se llegó a tomar un control real del auto (deshabilitar frenos, acelerar o impedir apagar el motor).

Entre más crezca la incorporación de procesadores y mini redes inalámbricas que transmitan datos en tostadores, refrigeradores y autos, la exposición a diversas inseguridades será mayor con diferentes consecuencias (finalmente, si logran que mi refri reporte falta de queso oaxaca, no va a ser algo que me quite el sueño). Y para variar, en estos casos como en otros, los fabricantes desean que las cosas funcionen, no que sean seguras. El objetivo es que funcione el envío del nivel de presión de las llantas; si eso se cumple, todo mundo feliz. ¿No es verdad?